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El componente emocional de la diabetes

Tras recibir un diagnóstico de diabetes, no solo hay que tener en cuenta la salud física. También hay que prestar atención a la gestión emocional de lo que supone asumir una enfermedad crónica

La diabetes es una enfermedad crónica que, una vez que aparece, permanece a tu lado durante toda tu vida. Pero, por fortuna, se puede convivir con ella sin ningún inconveniente, si nos adherimos al tratamiento en la diabetes, contamos con la ayuda de los demás y, sobre todo, con el apoyo emocional necesario para asumir esta nueva condición.

A pesar de ser una patología crónica, la diabetes permite a los pacientes llevar una vida por completo normal. Y, aunque al principio el diagnóstico supone un choque para las personas que lo padecen y para todo su entorno, en realidad sus rutinas apenas cambian, si es que ya mantenían un estilo de vida saludable. Pero no solo hay que tener en cuenta la salud física: otra parte importante de la diabetes es la gestión emocional de la misma.

«Tienes diabetes»: el ‘shock’ inicial

El primer paso para hacerle frente a la diabetes es reconocer y asumir la nueva condición. A muchas personas les cuesta darlo, y resulta que es, sin duda, el más importante para poder seguir llevando una vida sin complicaciones. Es el paso más sencillo, pero también puede ser el más complicado por la fortaleza mental que requiere. Por eso en este momento, en el del debut, la ayuda de los psicólogos se torna imprescindible.

Al principio, tras el diagnóstico, la negación por parte del paciente se ve reflejada en conductas que afectan a su salud, tales como no ser adherentes al tratamiento.

Esto no hace más que demostrar que, ante todo cambio en la vida, se necesita un tiempo de adaptación. Así como por ejemplo nos enfrentamos al reto que nos supone ir al colegio por primera vez; o a las primeras experiencias laborales, la diabetes es uno de esos cambios que, si bien a algunos apenas les supone esfuerzo adaptarse a su nueva vida, a otros les cuesta más asumir que la padecen. De ahí que sea fundamental que, una vez que la patología sea diagnosticada, cada uno se tome el tiempo necesario para coger de nuevo las riendas de una vida puede desarrollarse con total normalidad.

Para superar el shock emocional que puede provocar el diagnóstico de diabetes, es importante rodearse de los más allegados, quienes no dudarán en mostrar su apoyo. Además, otra herramienta clave de apoyo son las asociaciones de diabetes a las que se puede acudir y en las que se puede encontrar a otras personas que han experimentado y pasado por las misma situación.

La importancia de acudir al psicólogo

Es vital dejar atrás los estigmas y los prejuicios y pedir apoyo emocional. Rafael Salas, psicólogo sanitario y forense experto en diabetes, apunta que, por desgracia, la diabetes suele ir ligada a cuadros psicológicos como la depresión y la ansiedad, sobre todo en el momento del debut. Estos problemas de salud mental hacen que a los pacientes de diabetes les cueste mucho más adherirse a su tratamiento, ya que, según Salas, “todo el tema sentimental tiene su efecto en las glucemias”. Y es aquí cuando la ayuda profesional, para poder gestionar de forma adecuada las emociones y los sentimientos, se vuelve indispensable.

Rafael Salas habla de la importancia de que los pacientes de diabetes gocen de una buena salud tanto mental como familiar. “Si una familia no tiene los conocimientos necesarios, sin ellos quererlo, van a provocar un distanciamiento con la persona con diabetes”, explica Salas, dejando claro que la diabetes no es una patología que solo padece a quien se le diagnostica, sino que todos aquellos que están a su alrededor deben adaptarse a él e involucrarse en su nueva condición.

Acudir al psicólogo no solo es aconsejable, sino que es casi obligatorio en este tipo de enfermedades, que son crónicas y suelen presentar dificultades para gestionarlas en su momento de debut y también en los años posteriores. Contar con las sesiones de terapia que sean necesarias ayudará al paciente con diabetes a sobrellevar mejor su patología, a no desanimarse y a mantener un estado anímico estable que facilite la adherencia del tratamiento.

Los siguientes pasos

El siguiente paso, clave para contar con cantidad y calidad de vida, es contar con educación diabetológica individualizada, donde la alimentación y el deporte son pilares básicos. Y es que, cuidar de la alimentación y del nivel de actividad física permitirán llevar un buen control glucémico y, por tanto, mantener la adherencia del tratamiento de diabetes.

Así las cosas, lo que está claro es que la diabetes no debe suponer una limitación a quien la padece, y que con mucho empeño por su parte y con la ayuda de los profesionales de la salud emocional y de su entorno, el camino será mucho más fácil de recorrer.

 

Extraido de https://www.consumer.es/

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