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Hablemos sobre los potenciales peligros de la marihuana en jóvenes

El indulto del presidente de Estados Unidos, Joe Biden, a las personas condenadas de un delito federal por posesión simple de marihuana es un paso necesario desde hace mucho tiempo para rectificar las políticas que han afectado de manera desproporcionada a las comunidades de color. Sin embargo, el impulso por la despenalización no debe malinterpretarse como una señal de que la marihuana es segura para todos o de que su uso recreativo —en especial entre la juventud— debe normalizarse.

Al parecer, la narrativa dominante sobre la marihuana es que es inofensiva. De hecho, 19 estados así como Washington D. C. han legalizado el uso recreativo de la marihuana, y la población juvenil es cada vez más despreocupada con su consumo. Un estudio muestra que casi la mitad de los estudiantes universitarios dijo consumir marihuana y 8% reportó que la consumía a diario o casi todos los días. Uno de cada cinco estudiantes de bachillerato consumió marihuana en los 30 días previos.

Pero existen peligros reales asociados con la sustancia, como muestra un informe de 2020 del Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas (NIDA, por su sigla en inglés). Numerosas investigaciones demuestran cómo la exposición a la marihuana durante la infancia afecta la capacidad cognitiva posterior, incluida la memoria, la atención, la motivación y el aprendizaje. Los estudios han vinculado el consumo regular de cannabis en adolescentes con un coeficiente intelectual más bajo en la adultez y una mayor propensión a abandonar el bachillerato. Esta asociación persiste en estudiantes en edad universitaria. Un extenso estudio siguió a estudiantes universitarios y encontró que la frecuencia del consumo de marihuana se correlacionó con ausencias a clases, promedios de calificaciones más bajos y mayor cantidad de tiempo para graduarse.

Algunos estudios también han relacionado el consumo frecuente de cannabis en los jóvenes con mayores tasas de esquizofreniadepresión y ansiedad. Un artículo de The Lancet informó que fumar marihuana de alta potencia todos los días aumentaba casi cinco veces la posibilidad de desarrollar psicosis.

Read in English: We need to talk about marijuana’s potential harm to youths

Se requiere más investigaciones para determinar si la causalidad podría ser en sentido contrario: quizás las personas predispuestas a los diagnósticos de afecciones mentales son más propensas a buscar marihuana. Pero según lo que me dijo Nora Volkow, psiquiatra y directora del NIDA: “Basándonos en los datos que ya tenemos, podemos afirmar sin ninguna duda que la marihuana no es una droga benigna, especialmente para niños y adolescentes”.

Además, existe evidencia de que la marihuana —aunque a menudo se promociona de manera engañosa como un “tratamiento” para la adicción a los opioides— podría incrementar la posibilidad de usar opioides y otras drogas al alterar el sistema de recompensa cerebral.

Además, las personas pueden desarrollar dependencia y adicción a la propia marihuana. Hasta 30% de las personas que consumen marihuana tienen trastorno por consumo de marihuana. Aquellos que comienzan a consumir marihuana antes de los 18 años tienen entre cuatro y siete veces más probabilidades de desarrollar trastorno por consumo de marihuana que quienes comienzan siendo adultos. Desafortunadamente, aunque casi seis millones de estadounidenses tienen esta afección, solo alrededor de 7% han recibido un tratamiento específico.

Volkow compara la narrativa favorable construida alrededor de la marihuana con la generada con el tabaco. “Al principio, la gente decía que el tabaco no hacía daño”, afirmó. “Los datos fueron manipulados por quienes buscaban promocionarlo. Hoy, la gente afirma que la marihuana es segura y no genera adicción, pero los datos muestran otra cosa”.

La falta de tratamiento fue una de las principales preocupaciones expresadas por Volkow. “Si se está pensando en la legalización, hay que asegurarse de tener la estructura de salud pública para brindar tratamiento a las personas que tengan patrones nocivos de consumo de marihuana”, afirmó. “Debemos proporcionar un sistema de atención para el trastorno por consumo de marihuana, el cual Estados Unidos no tiene”. Volkow citó a Portugal como ejemplo de un país que despenalizó la marihuana pero también aumentó el acceso al tratamiento.

Tal vez el balance correcto sea considerar a la marihuana recreativa del mismo modo que el tabaco. El tabaco es legal y la gente no va a la cárcel por fumar cigarrillos, pero el contenido de nicotina está regulado, y la venta de tabaco a los jóvenes está prohibida. Además, existe tratamiento para aquellos que quieren dejar de fumar.

Críticamente, así como hay esfuerzos concertados para educar sobre los peligros de fumar, deben existir iniciativas nacionales para advertir contra el uso recreativo del cannabis. De lo contrario, se seguirá perpetuando el mito de que la marihuana es totalmente segura, y la generación actual de jóvenes pagará el precio.

Extraido de https://www.washingtonpost.com/

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