OPS insta a fortalecer la preparación ante la temporada de huracanes 2026 pese a pronósticos bajos
La Organización Panamericana de la Salud (OPS) ha emitido una recomendación clave para los países del Atlántico, incluyendo Uruguay y la región, en relación con la próxima temporada de huracanes 2026. A contramano de los pronósticos meteorológicos que anticipan un período con menos actividad ciclónica de lo habitual, la OPS hace un llamado a mantener e intensificar los esfuerzos de preparación y respuesta ante posibles eventos severos.
Un pronóstico optimista pero con cautela
Los modelos climáticos para la temporada de huracanes que inicia este año señalan una actividad por debajo de lo normal en el Atlántico. Sin embargo, la OPS advierte que, pese a esta perspectiva alentadora, el riesgo de emergencias por eventos meteorológicos extremos no desaparece y la capacidad de reacción de los sistemas de salud y de gestión del riesgo debe seguir fortalecida.
La importancia de esta advertencia radica en que cada temporada puede presentar condiciones inesperadas. Incluso una temporada con menor número de huracanes puede generar impactos significativos en comunidades vulnerables, infraestructura y servicios esenciales.
Preparación integral y multisectorial
El organismo internacional recalca que la preparación ante desastres naturales, como huracanes y tormentas tropicales, requiere de un abordaje integral y coordinado entre distintos sectores. Entre los puntos destacados por la OPS se encuentran:
- Fortalecimiento de los sistemas de vigilancia epidemiológica para detectar y manejar brotes de enfermedades tras eventos climáticos.
- Capacitación continua en emergencias para el personal de salud y primeros auxilios.
- Mejora en la infraestructura hospitalaria para mantener funcionalidad durante y después de emergencias.
- Planes de evacuación y comunicación claros y accesibles para las poblaciones en riesgo.
- Colaboración con autoridades locales, nacionales y organizaciones comunitarias para garantizar una respuesta rápida y efectiva.
Estas medidas son clave en un contexto en el que las consecuencias indirectas de los eventos climáticos pueden afectar seriamente la salud pública, desde enfermedades transmitidas por el agua hasta problemas relacionados con la interrupción de servicios básicos.
El rol crucial de Uruguay y la región
Si bien Uruguay no suele ser epicentro de huracanes, su ubicación geográfica lo hace susceptible a efectos secundarios, como fuertes vientos, lluvias intensas y crecidas de ríos, que pueden desencadenar emergencias sanitarias locales. Por ello, la recomendación de la OPS cobra especial relevancia para implementar protocolos y brindar respuestas efectivas.
La región del Cono Sur en general debe prestar atención a estas recomendaciones, sobre todo en un contexto de cambio climático que modifica patrones meteorológicos y amplía la vulnerabilidad de muchas comunidades.
Consolidar lecciones aprendidas
La OPS también destaca la importancia de incorporar las experiencias de temporadas anteriores para mejorar los planes de preparación y respuesta. Enseñanzas en comunicación, logística y atención sanitaria orientan la construcción de sistemas más resilientes, capaces de mitigar impactos y proteger la salud de la población en situaciones de desastre.
El llamado de la OPS es claro: la preparación no puede depender solo de pronósticos alentadores. Es necesario un abordaje constante y coordinado que garantice el bienestar y la seguridad de todas las personas, en Uruguay y en toda América Latina y el Caribe.
La gestión del riesgo y la salud pública deben avanzar de la mano para enfrentar los retos que plantea el clima y sus fenómenos asociados, en beneficio de comunidades más informadas, integradas y seguras.
Fuente: Organización Panamericana de la Salud (OPS), artículo publicado el 5 de junio de 2026 en paho.org.
Esta nota tiene fines informativos y no sustituye la consulta con profesionales de la salud.




