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“Si lo tomas, eres fuerte y valiente”: Tramadol, la droga que impulsa la violencia de Boko Haram (y de quienes luchan contra ellos)

Cuando Mustafa Kolo, de 23 años, toma unas pastillas de color rojo brillante siente que puede empujar un árbol. Es como si su cuerpo no fuera suyo. Pueden anular los pensamientos negativos.

«Cuando las tomo, me olvido de todo», cuenta.
Son las 10:00. Kolo y su amigo Modu Mohamed están con su jefe, el comandante de una unidad de vigilancia establecida para proteger la ciudad de Maiduguri, en Nigeria, de Boko Haram.
Los jóvenes reclutas están claramente incómodos.
Después de que una investigación de la BBC mostró el alcance de la adicción a la codeína en Nigeria, las autoridades de ese país prohibieron la producción de un jarabe para la tos que contiene esa sustancia.

¿Qué es Tramadol?

Tramadol
  • Medicamento con receta médica.
  • Principalmente, es un analgésico.
  • Puede tratar la depresión leve o la eyaculación precoz.
  • Solo está disponible legalmente en Nigeria por prescripción, pero en la práctica se vende libremente en farmacias y en puestos de venta de todo el país.
  • Gran parte del Tramadol que llega a Nigeria se produce en India.
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El Tramadol estaba reservado solo para los líderes y para aquellos que iban a la batalla. El exmilitante cree que todos son adictos.
La idea de un ejército de militantes islamistas bajo los efectos de opiáceos y enviados a matar es aterradora.
Ayuba cree que eso contribuyó a la brutalidad de este conflicto.
«Nadie tiene el deseo natural de matar. Las drogas están ahí para darte el empujón», dice.
Luego están las mujeres que lograron escapar de Boko Haram y ahora son adictas a las drogas.
Una de ellas, de 16 años, le contó a Ayuba que los militantes drogaban a las niñas cuando empezaban a llorar.

Tráfico ilegal

En el puerto de Lagos, un oficial de la Agencia Antidrogas ordena a unos hombres que abran un contenedor. Apiladas hay cajas con analgésicos de venta libre, pero detrás de ellas se esconden miles de paquetes de Tramadol.
La marca es Super RolmeX. En el paquete se lee: «Hecho en India, solo para exportación». Eso ocurre porque la dosis, de 225 mg, es más del doble de lo que es legal en la mayoría de los países.
Dice que se fabricó para Sintex Technologies Ltd en Londres, Inglaterra, pero una búsqueda rápida en internet de empresas en Reino Unido muestra que la compañía se disolvió en 2012.
Hay seis contenedores y millones de pastillas solo en este cargamento.

Hombre en un contenedor.El Tramadol está llegando a Nigeria escondido entre otros medicamentos.

Naciones Unidas dijo que el tráfico de Tramadol llega a África desde el sur de Asia y que es gestionado por bandas criminales internacionales.
Según un reporte de diciembre, las incautaciones anuales en África subsahariana aumentaron desde los 300 kg a más de tres toneladas desde 2013.

La religión tiene un papel

¿Por qué el uso del Tramadol es tan frecuente en Nigeria?
En primer lugar, es barato: el costo de 200 mg es de unos US$0,05 aproximadamente. Y, en segundo lugar, por su capacidad para ayudar a las personas a trabajar. En toda África, muchas personas dependen todavía del trabajo manual.
Pero Ayuba cree que la religión también juega un papel. El alcohol está prohibido en la mayoría de las comunidades musulmanas del nordeste de Nigeria, pero existe un tabú menor con respecto a los medicamentos con receta.
A pesar de las pruebas, la OMS hasta ahora se resistió a poner controles internacionales sobre su comercio.

Pareja
Los padres de Mustafa Kolo no pueden permitirse mandarlo a un tratamiento contra la adicción.

Existen temores de que limitar el acceso al fármaco haría difícil el acceso a él para las personas que realmente lo necesitanY el Tramadol es uno de los pocos analgésicos ampliamente disponibles para tratar el dolor en pacientes con cáncer.
También se puede transportar con bastante facilidad para responder a situaciones de crisis y emergencia, dice Gilles Forte, secretario del grupo responsable de la revisión del Tramadol en la OMS.
«Si está controlado es más difícil moverlo de un país a otro», explica.
Pero mientras esté disponible libremente, la crisis de adicción es poco probable que disminuya. Tal como están las cosas, Ayuba solo puede atender una fracción de los casos que se le presentan todos los días.
Aunque les gustaría, los padres de Mustafa Kolo, el joven vigilante voluntario, no pueden permitirse el lujo de enviarlo al centro de tratamiento.
«Solía ​​soñar con nietos. Ahora veo que he perdido», dice su padre.
«Todo mi país ha perdido como consecuencia de lo que él hace», añade.