Salud en Uruguay

Enfermedades cardiovasculares en Uruguay: disminuye la mortalidad pero sigue siendo la principal causa de muerte

Las enfermedades cardiovasculares mantienen su posición como la principal causa de muerte en Uruguay, aunque los avances en prevención y tratamiento han permitido una reducción significativa en la mortalidad durante la última década. Según datos recientes presentados por el Ministerio de Salud Pública (MSP) y la Comisión Honoraria para la Salud Cardiovascular, en 2025 se registraron 8.184 fallecimientos atribuidos a estas patologías, representando el 23,5 % del total de muertes en el país.

Tendencia a la baja en mortalidad cardiovascular

Entre 2015 y 2025, la tasa de mortalidad cardiovascular ajustada por edad disminuyó un 20,3 %, una evolución favorable que responde a un conjunto de factores. La ministra de Salud Pública, Cristina Lustemberg, remarcó que esta mejora se debe a la prioridad otorgada por la actual administración al fortalecimiento del primer nivel de atención, la mejora de la calidad asistencial y un abordaje integral del envejecimiento saludable y de las enfermedades no transmisibles.

Por su parte, Laura Llambí, directora general de la Salud, explicó que la reducción observada es el resultado de políticas públicas de prevención y del acceso a tratamientos complejos que mejoran la atención. Sin embargo, alertó que el aumento de los egresos hospitalarios y el envejecimiento poblacional suponen nuevos desafíos para el sistema sanitario.

Diferencias por género y región

Los datos oficiales revelan que las enfermedades cardiovasculares no afectan a todos los grupos demográficos del mismo modo. En 2025, la mortalidad cardiovascular fue 1,62 veces mayor en hombres que en mujeres, una diferencia que persiste incluso tras considerar las distintas edades.

Además, existen disparidades territoriales en las tasas de mortalidad y hospitalizaciones vinculadas a estas enfermedades. Según la Comisión Honoraria para la Salud Cardiovascular, estas variaciones geográficas proporcionan información fundamental para orientar políticas sanitarias adaptadas a las particularidades regionales.

Importancia de la prevención y el abordaje integral

La prevención continúa siendo una piedra angular para enfrentar las enfermedades cardiovasculares. Las autoridades enfatizan la necesidad de implementar estrategias que promuevan hábitos saludables como la actividad física, la alimentación equilibrada y la cesación tabáquica.

La ministra Lustemberg destacó el Plan de Fortalecimiento del Primer Nivel de Atención y la creación de la Unidad de Enfermería, orientados a la gestión integral de las enfermedades no transmisibles mediante equipos interdisciplinarios. Asimismo, se incorporaron nuevas opciones terapéuticas al Formulario Terapéutico Nacional, como las gliflozinas, que han demostrado un impacto positivo en la salud cardiovascular, y parches de nicotina para actualizar el protocolo de cesación tabáquica.

Para Alejandro Cuesta, presidente de la Comisión Honoraria para la Salud Cardiovascular, la prevención requiere un compromiso sostenido en términos de inversión y trabajo coordinado. Cuesta subrayó la relevancia de fomentar la actividad física como herramienta para controlar factores de riesgo asociados, tales como obesidad, hipertensión, diabetes y alteraciones lipídicas.

Incorporación de la perspectiva de género

Un aspecto destacado durante la Semana del Corazón 2026 fue la inclusión de la perspectiva de género en la prevención y el tratamiento. Existe evidencia de que mujeres y hombres pueden presentar diferencias en síntomas, factores de riesgo y respuestas terapéuticas, por lo que es indispensable que tanto la población como los profesionales de la salud estén informados sobre estas particularidades.

Acciones y campañas próximas

El MSP y la Comisión Honoraria continúan con iniciativas para promover estilos de vida saludables y reducir el impacto de las enfermedades cardiovasculares. Entre las actividades programadas se encuentra la campaña “El deporte se respira”, que vincula la práctica deportiva con la promoción de ambientes libres de humo de tabaco. Además, se están desarrollando materiales educativos dirigidos a niñas, niños y adolescentes para fomentar la prevención desde edades tempranas.

Los resultados positivos en la disminución de la mortalidad cardiovascular son alentadores, pero el desafío persiste. Mantener y ampliar las políticas públicas con enfoque integral y diferencial es fundamental para mejorar la calidad de vida de la población y reducir la carga de estas enfermedades en Uruguay.

Fuente: Ministerio de Salud Pública de Uruguay – Se redujo la mortalidad cardiovascular pero sigue siendo la principal causa de muerte.

Esta nota tiene fines informativos y no sustituye la consulta con profesionales de la salud.